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27/11/2025Si cada mes miras la factura de la luz y te preguntas por qué pagas tanto aunque no consumas tanto, la respuesta puede estar en un concepto clave: la potencia contratada.
No es lo que gastas, sino lo que tienes “reservado” de la red para poder usar a la vez. Y si has contratado más de la que necesitas, estás regalando dinero a tu compañía todos los meses.
En esta guía te explico, paso a paso, qué es la potencia contratada, cómo saber si estás pagando de más y qué hacer para ajustarla sin quedarte sin luz en el peor momento.
Qué es exactamente la potencia contratada
La potencia contratada es la cantidad máxima de electricidad que puedes utilizar al mismo tiempo en tu vivienda. Se mide en kW (kilovatios) y determina cuántos aparatos puedes tener funcionando a la vez sin que “salten los plomos”.
En tu factura aparece dentro del “término de potencia”, que es una parte fija que pagas todos los meses, uses o no uses electricidad.
- A más potencia contratada → más pagas cada mes.
- A menos potencia contratada → pagas menos, pero puedes quedarte corto si conectas demasiados aparatos al mismo tiempo.
Por eso es tan importante encontrar el punto óptimo: ni por exceso (malgastas dinero) ni por defecto (saltan los automáticos cada dos por tres).
Cómo saber cuánta potencia tienes contratada en tu casa
Antes de saber si estás pagando de más, necesitas saber qué potencia tienes ahora mismo.
La puedes ver de forma muy sencilla:
- En la factura de la luz
- Busca un apartado llamado algo como “Potencia contratada”, “Término de potencia” o “Potencia (kW)”.
- Verás un número tipo 3,45 kW / 4,6 kW / 5,75 kW / 6,9 kW, etc.
- En el área de clientes de tu comercializadora
- Accede a la web o app de tu compañía.
- Ve a “Mis contratos” o similar.
- Allí aparecerá la potencia que tienes contratada.
- En el propio cuadro eléctrico (en algunos casos)
- En instalaciones más antiguas, a veces aparece en la etiqueta del ICP (Interruptor de Control de Potencia), aunque hoy casi todo se gestiona desde el contador digital.
Tanto si estás en mercado regulado como en mercado libre, siempre tendrás una potencia contratada asociada a tu contrato.
Signos claros de que estás pagando de más en potencia contratada
Hay varios indicios muy típicos de que vas sobrado de potencia y estás pagando más de lo necesario:
- Hace años que no “salta la luz” aunque conectas muchos aparatos
- Horno + vitro + lavadora + aire acondicionado… y nunca se dispara el automático.
- No es que sea malo, pero podría significar que tienes margen de sobra.
- Vives solo o en pareja en un piso pequeño y tienes potencias altas (5,75 kW, 6,9 kW o más)
- Muchas viviendas con 3,45 kW o 4,6 kW funcionan perfectamente si el uso es razonable.
- Tienes pocos electrodomésticos potentes y aún así pagas una parte fija elevada en la factura
- Por ejemplo: no tienes aire acondicionado ni placa de inducción, pero tu potencia es alta.
- La parte fija de la factura (término de potencia) es muy alta frente al consumo
- Si casi gastas lo mismo en potencia que en energía consumida, es señal de alarma.
Cómo calcular la potencia que realmente necesitas
Para saber si estás pagando de más, conviene hacer una estimación de la potencia mínima necesaria según tu estilo de vida y tus aparatos.
1. Haz una lista de tus electrodomésticos principales
Incluye los que realmente tiran de la instalación:
- Vitrocerámica o inducción
- Horno eléctrico
- Termo eléctrico
- Aire acondicionado o bomba de calor
- Lavadora
- Lavavajillas
- Secadora
- Microondas
- Otros equipos de alto consumo (estufas eléctricas, calentadores, etc.)
2. Estima su potencia (aproximada)
No hace falta ser milimétrico; puedes usar referencias habituales:
- Vitro/inducción: 2.000–3.500 W
- Horno: 2.000–2.500 W
- Aire acondicionado (split): 800–1.500 W
- Lavadora: 1.500–2.200 W (puntas en calentamiento de agua)
- Lavavajillas: 1.500–2.000 W
- Secadora: 2.000–3.000 W
- Termo eléctrico: 1.200–2.000 W
- Microondas: 700–1.200 W
Recuerda: 1.000 W = 1 kW.
3. Piensa qué sueles tener encendido a la vez
Este punto es clave: no necesitas sumar todo, solo lo que realmente coincide en el tiempo.
Ejemplo típico de uso real:
- Vitro encendida + campana + luces + nevera + TV
- O bien: aire acondicionado + lavadora + luces + tele
- Es raro que tengas vitro + horno + lavadora + lavavajillas + aire + termo todo junto durante mucho rato.
4. Aplica un pequeño margen de seguridad
Calcula una combinación razonable de aparatos encendidos a la vez, suma su potencia y añade un 10–20 % de margen para imprevistos.
Por ejemplo:
- Vitro (2.500 W) + horno (2.000 W) + nevera (200 W) + luces y otros (300 W) → Total: 5.000 W = 5 kW. Con un 15 % de margen → 5,75 kW podría ser razonable.
Pero en muchas casas el uso real es menos exigente, y con 3,45 kW o 4,6 kW es suficiente si se organiza un mínimo el uso de los aparatos.
Trucos caseros para saber si puedes bajar potencia
Más allá de los números, puedes hacer algunas pruebas prácticas:
1. Observa tu histórico de saltos de potencia
- Si nunca se ha ido la luz por exceso de aparatos encendidos, es muy posible que puedas bajar.
- Si solo ha saltado muy pocas veces en muchos años y en situaciones muy extremas (todo encendido a la vez), también suele haber margen.
2. Haz “pruebas controladas” de consumo
En un momento del día, prueba a encender varios aparatos fuertes a la vez (con cuidado):
- Por ejemplo: vitro + horno + lavadora.
- Si con tu potencia actual no salta, seguramente vas holgado.
- Si con menos aparatos ya empieza a saltar, estás más bien ajustado.
Ojo: no se trata de forzar el sistema continuamente, solo de hacer una prueba puntual y con prudencia.
3. Usa herramientas online de cálculo de potencia
Existen calculadoras online donde seleccionas tus electrodomésticos y te orientan sobre la potencia recomendada. No son perfectas, pero sirven para tener un primer número de referencia y comprobar si tu potencia actual está muy por encima.
Cuánto puedes ahorrar bajando la potencia contratada
La bajada de potencia no suele sonar “espectacular”, pero el ahorro es fijo, todos los meses, y eso a final de año se nota.
Aunque las cifras exactas dependen de tu tarifa y compañía, la idea general es:
- Por cada 0,1 kW menos de potencia, te ahorras una pequeña cantidad al año.
- Bajar, por ejemplo, de 5,75 kW a 4,6 kW puede suponer un ahorro de decenas de euros al año sin cambiar tus hábitos de consumo, solo ajustando la potencia.
Ten en cuenta que:
- El ahorro se aplica sobre el término de potencia, la parte fija de tu factura.
- Sigues pagando por la energía consumida (kWh), pero ya no estarás pagando de más por una capacidad que no utilizas.
Cómo bajar la potencia contratada paso a paso
Si ya has comprobado que probablemente vas sobrado de potencia, el siguiente paso es solicitar el cambio. El proceso es sencillo:
1. Contacta con tu comercializadora
Puedes hacerlo por teléfono, desde el área de clientes o en oficina física. Indica que quieres:
“Solicitar una reducción de la potencia contratada en mi suministro eléctrico”.
Te pedirán datos como:
- DNI/NIF del titular
- Código CUPS (aparece en la factura)
- Potencia actual
- Potencia que quieres contratar
2. Elige un escalón de potencia razonable
La potencia contratada no es “cualquier número”; va por tramos normalizados (3,45 kW, 4,6 kW, 5,75 kW, etc.).
Intenta bajar un escalón y observar tu experiencia unos meses. Si todo va bien, podrías valorar una segunda bajada, siempre analizando tu caso.
3. Ten en cuenta que las bajadas no son ilimitadas
La normativa solo permite una bajada de potencia al año (en condiciones normales). Por eso, es mejor:
- Meditar bien el valor al que quieres bajar.
- No apurar al límite si tienes muchos electrodomésticos potentes.
4. Comprueba si tiene algún coste
Normalmente, bajar la potencia conlleva un pequeño coste administrativo (los llamados derechos de enganche y similares). Aun así, suele amortizarse rápido gracias al ahorro mensual en la parte fija de la factura.
¿Y si me paso bajando y salta la luz?
Es una de las grandes dudas:
“¿Y si bajo la potencia y luego la luz me salta cada dos por tres?”
Aquí hay varios puntos a tener en cuenta:
- Si la luz salta solo cuando enchufas absolutamente todo a la vez (y eso casi nunca ocurre), quizá puedes vivir con ello a cambio de pagar menos cada mes.
- Si salta con frecuencia en situaciones normales, te has quedado algo corto y conviene volver a subir un escalón.
Subir la potencia suele ser más caro que bajarla, porque implica pagar más conceptos regulados. Por eso es importante no ser demasiado agresivo en la reducción inicial y dejarte un pequeño margen.
Casos en los que NO conviene bajar la potencia
No siempre es buena idea recortar. Puede que no te interese bajar si:
- Tienes muchos aparatos eléctricos potentes y los usas a menudo a la vez (hogar grande, familia numerosa).
- Utilizas la electricidad también para calefacción, con varios radiadores o bomba de calor en varias habitaciones.
- Trabajas desde casa con equipos que no pueden apagarse de golpe (por ejemplo, servidores o sistemas delicados).
- Has tenido ya cortes frecuentes de luz por exceso de consumo.
En estos casos, la prioridad no debe ser ahorrar a cualquier precio, sino mantener el confort y la seguridad en el uso diario.
Resumen: checklist para saber si estás pagando de más
Antes de terminar, te dejo un pequeño resumen para que compruebes si tiene sentido revisar tu potencia contratada:
- Hace años que no salta la luz por exceso de aparatos.
- Vives solo o en pareja en una vivienda pequeña o mediana.
- No usas calefacción eléctrica potente de forma intensiva.
- La mayor parte de tus electrodomésticos son modernos y eficientes (clase A, A+, etc.).
- La parte fija de tu factura (potencia) te parece muy alta respecto al consumo.
- Tu potencia está por encima de 4,6 kW sin una razón clara.
Si marcas varias casillas, casi seguro te conviene revisar y ajustar tu potencia.
Conclusión: ajustar la potencia es uno de los trucos de ahorro más olvidados
Muchas personas se obsesionan con apagar luces y enchufes, pero olvidan revisar algo mucho más importante: la potencia contratada.
Ajustarla correctamente es:
- Un gesto que se hace una sola vez.
- Un ahorro que se nota todos los meses.
- Un cambio que no afecta a tu comodidad si se calcula bien.
Analiza tus hábitos, revisa tus electrodomésticos, consulta tus facturas y plantéate si tiene sentido seguir pagando por una potencia que no usas. Puede que estés a una simple llamada de tu compañía de ahorrar cada año sin renunciar a nada en casa.






